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¡Qué voltaje!

Sistematización y planeación del ensayo

Uno puede tener un pensamiento estructurado y crítico sin tener un plan. [...] Me dejo llevar por el texto, trato de escribir sin ataduras, trato de ver qué sale de un primer tirón que parecería casi mental, y sobre un primer borrador empiezo a trabajar.
Jerónimo Pizarro

Florence Thomas nos dejó pensando en cómo capturar en el lenguaje los términos que describan nuestro ensayo. Tener claros nuestros temas y los problemas sobre los que escribimos nos ayuda a pensar en nuestros posibles lectores. ¿Pero qué hacemos con esos términos, para qué sirven? Jerónimo Pizarro nos plantea qué hacer: buscar en fuentes primarias, archivos, lo que han escrito otros autores (escritores, poetas, en su caso), para llegar a un primer momento de la escritura.

De ahí la importancia de conocer tesauros: podrás ubicar mejor la información que necesitas usando la palabra precisa y la sonrisa perfecta, como diría el cantautor.

Es clave que tengas claro que debes tomarte tu tiempo para escribir el ensayo: para identificar de qué quieres escribir, para informarte, para hacer los borradores, para concluir el texto final. Pero este tiempo no es infinito y en algún momento tendrás que decidir parar en algún punto el proceso de búsqueda de información: debes acotar tus fuentes: tener una noción, dice Jerónimo Pizarro, saber mínimamente lo que ya se escribió.

Ya que en estos momentos nuestra principal fuente de búsqueda es internet, vamos a plantear aquí algunos principios o criterios para que puedas tener en cuenta para seleccionar la información que encuentres en ese vasto territorio que es la red de redes.

  1. ¿Quién es el autor o el responsable del sitio donde encontraste la información? Ten en cuenta que siempre habrá entusiastas con creatividad y no todos los sitios que halles en la web te ofrecen información verídica. Ten en cuenta también que algunos sitios tienen afiliaciones ideológicas, políticas o intereses particulares por los que la información puede ser presentada con algún sesgo. En ese caso, puedes cotejarla con otra, pero ten siempre presente que en ambos casos tengas claro quién es el autor.
  2. Identifica si el sitio está o no actualizado, si está en funcionamiento. En ocasiones encontramos recursos que pueden haber dejado de actualizar hace tiempo, pero su información puede estar vigente, como en sitios que compilan obra de algún autor específico o los que manejan los propios autores, pues no necesariamente tienen una periodicidad para su actualización
  3. Evalúa la organización (que el orden sea claro, con índices, esquemas, referencias, etc.), la legibilidad (que facilite la comprensión, la lectura y la interacción con los contenidos) y la navegabilidad (cómo responde a nuestras búsquedas, a los desplazamientos, a enlaces, etc.) del sitio. Generalmente, los sitios que descuidan estos aspectos también descuidan la información o su calidad.
  4. Ya lo dijimos en el primer punto, pero es fundamental que no te quedes solo con una fuente. Coteja, selecciona los contenidos, compara con otras fuentes, en línea o no, revisa la calidad de las imágenes, de la multimedia y otros elementos intentando llegar a las fuentes primarias de las que se está tomando la información. Puede que una parte de la información esté tomada de la biblioteca del Congreso, pero que no tengas forma de ver esa información en la biblioteca del Congreso directamente; en ese caso debes preguntarte si es porque ya no está disponible o porque la información carece de soportes.

La búsqueda por palabras clave también la puedes hacer en los catálogos de nuestras bibliotecas.
Por lo general los catálogos tienen acceso en línea y para eso también son muy útiles los tesauros. Con el tiempo irás viendo conociendo los términos que son de tu mayor interés.

Toma uno o dos de los términos clave para tu ensayo, ojalá teniendo en cuenta el tesauro que te recomendamos en la guía anterior, y anota los resultados más relevantes. No es un ejercicio que harás siempre de esta manera, pero te proponemos que escribas el criterio por el que consideraste que esa podría ser una buena fuente para tu indagación, solo para que hagas la reflexión de manera concreta.

Término clave Fuente Por qué la elegiste

Ahora, trata de hacer un listado breve de las razones por las que descartaste otras fuentes:

Término clave Fuente Por qué la descartaste

Ojo a la olla: Es importante que seas riguroso manejando tus fuentes, pero ¡ten en cuenta que el ensayo no es una recopilación de citas!

Y con toda esta información, ¿qué hago ahora?

Como nos lo dice Jerónimo Pizarro, no hay una manera de enseñar el ensayo con pautas fijas, sino que depende de cómo introduces tu yo en el ensayo que escribes. Siempre va a ser importante que puedas encontrar una manera de tomar apuntes sobre tus lecturas previas. Cada quién tiene su forma de matar las pulgas, pero te vamos a proponer una que quizá te dé resultados: la ficha de lectura. Con esta podrás no solo tener la información para el ensayo que estás escribiendo, sino que podrás acudir a ella posteriormente para ver si esa fuente te es útil en el futuro, en otro ejercicio de escritura que estés haciendo. Te proponemos un esquema simplificado, pero los podrás encontrar más completos. Lo importante es que te sirvan como ayuda de memoria.

Título
Autor [Puede ser una biblioteca, un sitio web, etc., e incluye si es un fragmento de una obra mayor
Principal planteamiento
Ideas más relevantes del texto
Aspectos o ideas que te llaman la atención o son polémicos
Referencias a otros textos para búsquedad posteriores
Vocabulario nuevo
Citas que te llamaron la atención
Comentarios personales sobre el texto

Ojo a la olla: ¿Cuáles de estas características también harían parte del ensayo?

Pero mis apuntes no son el ensayo, ¿o sí?

Claro que no, y no hemos tardado en llegar a este punto en vano. Volvemos a lo que nos dice Jerónimo Pizarro y como no tenemos una sola ruta para llegar al ensayo final, te proponemos dos estrategias:

  1. ¡Escribe cuanto antes!
  2. Con esta estrategia te proponemos que inicies a escribir tu borrador a partir de lo que tienes ya en mente. Para ello es muy importante que tengas claro al menos lo siguiente:

    ¿Qué idea buscas explorar o defender?
    ¿A quiénes va dirigido tu ensayo?
    ¿En dónde están las fuentes que podré necesitar para apoyar mis ideas?

    Ten en cuenta que podrías tener una estructura en mente similar a la que proponemos en el siguiente punto. Ya con esto, ¡anímate a lanzar tu primer borrador!

  3. ¡Haz un esquema que te guíe en tu viaje!
  4. Te proponemos un esquema básico para que lo tengas en cuenta, si es que crees que te puede ayudar a ser más claro en tu proceso:

    Introducción

    • Contexto del problema
    • La idea que vas a desarrollar

    Subtemas

    • Tantos subtemas como consideres. Aquí podrás desarrollar cada argumento o el camino por el que llegarás a la idea a desarrollar

    Conclusiones

    • Las que consideres pertinentes

    Encabezado del ensayo

    • Título
    • Autor
    • Resumen
    • Palabras clave

En este esquema podrás montar la estructura de tu ensayo. Dejamos el encabezado al final para que no te apresures a titular o resumir un texto que apenas estás iniciando. Esto suele darse de manera más orgánica al final del texto.

Recomendación

Vale la pena retomar a uno de los grandes pensadores y maestros de nuestro siglo XX colombiano: Estanislao Zuleta. Acá podrás encontrar algunos recursos electrónicos para saber un poco más de él, conocer su obra y admirarte con su experiencia de vida. Te recomendaremos siempre su Elogio de la dificultad, una conferencia dada por él en 1980, que se ha publicado como uno de los ensayos más relevantes para Colombia.

Cátedra Estanislao Zuleta (Universidad del Valle)

Centro Virtual Isaacs

Corporación Cultural Estanislao Zuleta