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Houston: tenemos un problema

Temas, preguntas problémicas y términos clave

A mí me gusta una escritura que no sea solamente leída por los intelectuales de este país. Trato de escribir para las maestras, para las mujeres populares, para las líderes sociales, para las jóvenes, las adolescentes...
Florence Thomas

Nos habíamos quedado con la pregunta acerca de qué hace literario a un ensayo. Si bien la respuesta no es fácil, es importante tener en cuenta que el lenguaje literario no es un registro vanamente artificioso que responda a nuestro anhelo por mostrar el manejo que tenemos de un tema determinado. Por el contrario, debe responder a lo que consideramos es nuestro lector hipotético, como lo plantea Florence Thomas.

¿Y de dónde surge nuestro posible lector? Para responder a esta pregunta, primero debemos plantearnos sobre qué queremos escribir, porque esto debe surgir de nuestros intereses genuinos. No propondremos aquí ejercicios de meditación, pero sí de revisión sobre nosotros mismos. Intenta responder, para ti mismo, de manera franca, lo siguiente:

  • ¿Qué cosas me inquietan sobre mis relaciones con los demás?
  • ¿Qué asuntos de lo que ocurre en la sociedad me mantienen pensativo?
  • ¿Hay algún tema, en general, sobre el que piense constantemente?
  • Cuando veo o leo noticias, ¿cuáles son las que más me atraen; cuáles, las que más pensativo me dejan?
  • ¿Qué creo que debe cambiar en el mundo para que se parezca más a lo que considero correcto?

De estas preguntas (y con seguridad de muchas otras) puede surgir tu identificación de los temas que te interesan, sobre los que buscas más información, de los que te gusta hablar o compartir con otros lo que has encontrado o maquinado. Esa es la respuesta que nos da Florence Thomas: los temas surgen de la cotidianidad, de lo que encuentra en los noticieros, en el ambiente en general, en la coyuntura.

Pero un tema es aún un asunto muy general. Si queremos escribir sobre derechos humanos, sobre sexualidad o sobre tecnología y tomamos estos términos, nos resultan aun muy amplios. Es necesario identificar un problema que nos genere las preguntas que queremos hacer para escribir el ensayo. ¿Cómo diferenciamos un tema de un problema? Bueno, vamos a tratar de hacer un ejercicio para comprenderlo:

Si definimos un problema como “debido a la complejidad de las relaciones de pareja, los procesos de divorcio que las involucran suelen ser complejos desde un punto de vista emocional; ¿deberíamos tener ayuda psicológica para enfrentarlos?”, ¿de manera general de qué estamos hablando? Podríamos decir que del matrimonio, del divorcio, de las relaciones de pareja, de la afectación de las ruptura de pareja a nuestra salud mental, etc. Estos términos generales conformarían el tema. Nuestro ejercicio, pues, será tomar los enunciados de nuestra anterior guía para determinar el problema a través de lo que autores como Carlos Sánchez llaman “pregunta problémica” y para darles un giro: dividámoslos en dos enunciados: el primero mostraría la situación y el segundo lo convertiremos en una pregunta. Te ayudaremos con el primero.

Enunciado Tema Pregunta problémica
Las redes sociales afectan gravemente las relaciones humanas y por tanto deberían prohibirse. Uso de redes sociales Ya que se ha encontrado que el uso de redes sociales ha afectado gravemente a las relaciones humanas, ¿deberían prohibirse las redes sociales?
La instalación de cámaras y el rastreo de los dispositivos móviles es necesario para mantener la seguridad de las personas, pese a que ello implique renunciar a algunas libertades.    
La cadena perpetua no debería promoverse, pues es una pena que desconoce la capacidad del ser humano para corregir sus errores y volver a la sociedad.    
La existencia es pasajera y no tiene otro sentido que el de ocurrir, por lo que vivir significa un dolor constante ante la certeza de que moriremos en algún momento.    
La afectación de la piratería a la industria editorial ha llevado a que muchos autores no puedan vivir de lo que escriben, por las pérdidas que esta genera. Por ello debe combatirse.    

Ahora intenta tú mismo hacer el ejercicio contrario. Identifica tres temas de tu interés y trata de formular una pregunta problémica para cada uno:

Y ahora, la pregunta del siglo: ya identificados estos rasgos, ¿qué lo hace un género literario?

Tema Preguntas problémicas
Las redes sociales afectan gravemente las relaciones humanas y por tanto deberían prohibirse. Ante una situación de indefensión ante la inminencia de la naturaleza, ¿cómo puede valorarse la vida?
2.  
3.  
4.  

Como habrás notado, nuestra pista para el ejercicio anterior tiene una trampa. No porque hayamos cometido algún error a propósito, sino porque queríamos introducir el siguiente ensayo breve de Virginia Woolf, sobre el que haremos los siguientes ejercicios.

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La muerte de la polilla.

Virginia Woolf (1882-1941)

No es propio llamar polillas a las que vuelan durante el día. No estimulan en nosotros esa placentera sensación de noches veraniegas oscuras y de hiedra en floración que la variedad más común, de alas secundarias amarillas y que duerme a la sombra de la cortina, nunca deja de provocarnos. Son criaturas híbridas, ni alegres como las mariposas ni sombrías como las de su propia especie. No obstante ello, el espécimen presente, con sus estrechas alas color paja, orladas con borlas del mismo color, parecía satisfecha con la vida. Era una mañana placentera a mediados de septiembre, suave, benigna y sin embargo con un aire más nítido que el de los meses de verano. El arado dejaba ya surcos en el campo frontero a la ventana y allí donde la reja había estado la tierra quedaba plana y brillaba de humedad. Tal vigor llegaba de los campos y de las colinas lejanas, que era difícil la exigencia de mantener los ojos sobre el libro. También las cornejas se dedicaban a una de sus festividades anuales; planeando sobre las copas de los árboles hasta simular que una red vasta, hecha con miles de nudos negros, había sido lanzada al aire; la cual, tras algunos momentos, se hundía lentamente en los árboles, hasta que cada rama parecía tener un nudo negro en la punta. Mas de pronto la red era lanzada al aire de nuevo, en un círculo mayor ahora, en medio de un clamor y una vociferación extremos, como si el verse lanzado al aire y vuelto con lentitud a las copas de los árboles fuera una experiencia tremendamente excitante.

La misma energía que inspiraba a las cornejas, a los labriegos, a los caballos e incluso, se diría, a las leves colinas desnudas, enviaba a la polilla, en plena agitación, de un lado al otro del cuadrado formado por el panel de la ventana. Era imposible no observarla. Se estaba, de hecho, consciente de un extraño sentimiento de piedad por ella. Esa mañana las posibilidades de gozo parecían tan enormes y tan variadas, que sólo tener en la vida el papel de polilla, y encima de una polilla diurna, sonaba a un destino duro, como patético era su celo de disfrutar en plenitud esas magras oportunidades. Volaba con energía hasta una esquina de su compartimento y, tras aguardar allí un segundo, hacia la opuesta. ¿Qué le quedaba sino volar hasta la tercera esquina y luego la cuarta? Era lo único que podía hacer a pesar del tamaño de las colinas, la anchura del cielo, el humo lejano de las casas y, de vez en cuando, la voz romántica de un vapor allá en el mar. Lo que podía hacer lo hacía. Observándola, se diría que una fibra, muy delgada pero muy pura, de la enorme energía del mundo había sido introducida en ese cuerpo débil y diminuto. Tan a menudo como ella cruzaba el panel podía yo imaginar que se hacía visible un hilo de la luz vital. Era apenas o solamente vida

Sin embargo, por ser una forma tan pequeña y tan sencilla de la energía que se iba introduciendo por la ventana abierta y forzando su curso por tantos corredores estrechos e intrincados de mi cerebro y del de otros seres humanos, algo había en ella de maravilloso y a la vez patético. Es como si alguien hubiera tomado un abalorio de pura vida para dotarlo, del modo más ligero posible, de vello y plumas, poniéndolo a danzar y a zigzaguear para mostrarnos la verdadera naturaleza de la vida. Así expuesto, era imposible olvidar la maravilla de todo aquello. Se es proclive a olvidarse de la vida, viéndola encorvada y dominada y aderezada y oprimida de modo tal que ha de moverse con la mayor circunspección y dignidad. Uña vez más, la idea de todo lo que esa vida pudiera haber sido de nacer con cualquier otra forma, nos hace ver con una especie de piedad sus sencillas actividades

Al cabo de un tiempo, al parecer cansada de sus danzas, se posó en el borde de la ventana, al sol. Habiendo terminado el curioso espectáculo, me fui olvidando de ella. Luego, cuando levanté la vista, atrajo mi mirada. Intentaba reanudar su baile, pero parecía tan rígida o tan torpe que sólo pudo aletear hasta la base del panel. Y en el intento de cruzarlo de un vuelo, fracasó. Ocupada en otras cuestiones, por un tiempo observé aquellos intentos fútiles sin pensar, esperando inconscientemente que la polilla reasumiera su vuelo, tal como se aguarda que una máquina, detenida por un momento, arranque de nuevo sin buscarle la razón del fallo. Al cabo de tal vez siete intentos, resbaló del borde de madera y cayó, con un revoloteo de alas, de espaldas en el antepecho de la ventana. El desamparo de su actitud me alertó. De pronto me vino la idea de que estaba en dificultades, de que ya no podía levantarse, de que sus patas luchaban en vano. Pero cuando acerqué el lápiz pensando en ayudarla a enderezarse, comprendí que ese fracaso y esa torpeza eran el acercamiento de la muerte. Abandoné el lápiz.

Las patas se agitaron una vez más. Miré como buscando al enemigo contra el cual la polilla luchaba. Miré hacia el exterior. ¿Qué había ocurrido allí? Presumiblemente era mediodía y toda labor había cesado en los campos. Calma y silencio reemplazaban a la animación anterior. Los pájaros se habían alejado, para alimentarse en los arroyos. Los caballos estaban inmóviles. Sin embargo y pese a todo allí fuera estaba el poder, masivo, indiferente, impersonal, sin prestar atención a nada en lo particular. Por alguna razón opuesto a la pequeña polilla color paja. Era inútil intentar algo. No quedaba sino observar los esfuerzos extraordinarios hechos por aquellas patas diminutas contra un destino cercano que podía, de proponérselo, sumergir una ciudad entera y no sólo una ciudad sino masas de seres humanos. Nada, lo sabía, tenía oportunidad alguna contra la muerte. No obstante, tras una pausa de agotamiento, las patas volvieron a estremecerse. Esta protesta última era soberbia; y tan frenética, que la polilla consiguió al fin enderezarse. Desde luego, nuestras simpatías estaban todas con la vida. Además, no habiendo nadie que se preocupara o se interesara, este esfuerzo gigantesco por parte de una polilla insignificante y en contra de un poder de tal magnitud, para conservar lo que nadie más valoraba o deseaba, conmovía de un modo extraño. De nuevo, de alguna manera, veíamos vida, un puro abalorio. Levanté el lápiz una vez más, incluso sabiéndolo inútil. Pero según lo hacía, asomaron las señales inequívocas de la muerte. El cuerpo se relajó para en un instante quedar rígido. La lucha había terminado. Aquella criatura pequeña e insignificante conocía ya la muerte. Al mirar esa polilla muerta, me llenó de asombro este diminuto triunfo marginal de una fuerza tan grande en contra de un antagonista así de menor. Tal y como la existencia había sido extraña unos minutos antes, extraña era en este momento la muerte. La polilla, habiéndose enderezado, yacía ahora en un sosiego de lo más decente y resignado. Ah sí, parecía decir, la muerte es más fuerte que yo.

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Haremos ahora un intento por establecer unos términos que nos ayuden a describir este ensayo. Por supuesto, ya sabemos que no es un ensayo técnico sobre la muerte de las polillas, sino una alegoría sobre la existencia a partir de la observación de una polilla, por lo tanto, de entrada, descartaremos términos como “entomología”, “causas de muerte de las polillas”, “ciclo de vida de los lepidópteros” o “control de polillas y otros bichos dañinos”. Intenta identificar términos generales, pero muy concretos: los que consideras que son el eje alrededor del que se desarrolla el problema:

  1. Vida animal
  2.  
  3.  
  4.  
  5.  
  6.  

Revisa ahora si, con estos términos clave que has establecido, podrías encontrar el ensayo de Virginia Woolf en una búsqueda en internet, si no supieras su título ni su autora. ¿Te sientes perdido en la búsqueda? No importa. ¡Plantea de nuevo los términos clave, ese será nuestro principal reto de hoy

Recomendación

Para ayudarte en la búsqueda de información y en la determinación de tus temas, podrías consultar listas de términos que se han estructurado para hacer análisis de la información, de los documentos que se producen en el mundo, de temas sobre los que se genera conocimiento. Se llaman tesauros. Te dejamos el enlace del tesauro de la Unesco, que podría serte de mucha utilidad:

Tesauro de la UNSESCO