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De monstruos, fantasmas y otras criaturas fantásticas

Para mí escribir es como volverme un pájaro y volar por el cielo.
Francisco Montaña

No existe algo más terrorífico cuando somos niños, que imaginar bajo nuestra cama, o dentro del armario, a un monstruo u cualquier otra criatura fantástica escondida allí. Pensamos en duendes o seres peludos que quieren espantarnos cuando sentimos deseos de levantarnos para ir al baño. Un miedo antiguo, que podemos transformar a nuestro antojo en un cuento. Algo que podemos hacer con los monstruos a los que tememos, es escribir una historia en la que ellos pierdan todas las características que los hace temibles, convirtiéndolo así en personajes indefensos e incluso graciosos, por ejemplo, un vampiro que no toma sangre sino jugo de tomate porque es vegetariano. Es por esto mismo que sugerimos como reto de escritura, inventar una historia en la que el protagonista sea uno de tus monstruos favoritos o más temidos, pero en esta ocasión haciendo algo un poco diferente a lo que estamos acostumbrados a ver en las películas o cuentos de terror.

Nota: Antes de empezar a escribir, recordemos los tres consejos que nos ofrece el escritor Francisco Montaña para la creación de cuentos con criaturas fantásticas:

  1. Saber el lugar en el que vive nuestro monstruo, ¿es un castillo o una pirámide antigua en medio de la selva? ¿Cuál otra podría ser su hogar?
  2. Saber su punto débil. ¿Podremos vencerlo con balas de plata o una estaca en su corazón?
  3. Saber lo que nuestra criatura desea conseguir. ¿Es posible que busque volver a la vida, o más bien descansar para siempre cumpliendo una promesa del pasado?

En caso de no haber encontrado un monstruo para tu cuento, a continuación, te presentamos algunas criaturas que seguramente llamarán tu atención para una historia:

  1. Un vampiro vegetariano que quiere hacer amigos, pero no puede porque al sonreír la gente ve sus colmillos y huyen.
  2. Una bruja con mala memoria que se confunde cada vez que intenta hacer un hechizo.
  3. Una momia viviente a la que nadie le teme porque sus vendas son en realidad papel higiénico.
  4. Un fantasma que quiere espantar a las personas que viven en la que era su casa, pero no sabe cómo hacerlo.

Siempre otro cuento es posible

En caso de que les parezca poco divertido imaginar cuentos con monstruos que no asustan, sugerimos otro reto de escritura que implica convertirnos en el protagonista de la historia. Como “se puede escribir sobre lo que te de la gana”, proponemos que busquen la “forma aterradoramente fantástica” para convertirse en un monstruo y narrar su propia historia.

El recomendado de lectura:

Burlarnos de aquello a lo que deberíamos temer. Un escritor que hizo esto con gran éxito fue Óscar Wilde, quien en su cuento El fantasma de Canterville nos muestra el desespero de un antiguo fantasma que, acostumbrado a espantar de su casa a todos los ingleses que llegaban a vivir allí, cae rendido finalmente ante una familia norteamericana moderna que considera sus apariciones como situaciones si acaso entretenidas.